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¿Cómo la Norma ISO ayuda a gestionar riesgos?

La Norma ISO (Organización Internacional de Normalización) proporciona estándares reconocidos internacionalmente que guían a las organizaciones en diversos aspectos de la gestión empresarial, incluida la gestión de riesgos.

La gestión de riesgos según la norma ISO se centra en identificar, evaluar y gestionar los riesgos de manera sistemática y efectiva para mejorar la capacidad de una organización para alcanzar sus objetivos y proteger sus activos.

Norma ISO y su relevancia en la gestión de riesgos

La implementación de la gestión de riesgos según la norma ISO implica adherirse a estándares específicos que aseguran que las organizaciones gestionen los riesgos de manera coherente y efectiva. Algunas de las normas ISO relevantes para la gestión de riesgos incluyen:

ISO 31000:2018 Gestión de riesgos — Directrices: Esta norma proporciona principios, marcos y procesos para gestionar el riesgo de manera efectiva en cualquier tipo de organización. Proporciona un enfoque sistemático para identificar, analizar, evaluar, tratar, monitorear y comunicar los riesgos.

ISO 22301:2019 Seguridad y resiliencia — Gestión de continuidad del negocio:

Aunque no es exclusivamente sobre gestión de riesgos, esta norma es crucial para asegurar la continuidad de las operaciones ante situaciones de crisis y eventos disruptivos, lo que incluye una gestión proactiva de los riesgos.

ISO 27001:2013 Seguridad de la información — Sistemas de gestión de seguridad de la información:

Esta norma se enfoca en la protección de la información sensible mediante un enfoque de gestión de riesgos, asegurando que los controles adecuados se implementen para mitigar riesgos relacionados con la seguridad de la información.
Principios de la gestión de riesgos según la norma ISO 31000:2018

La norma ISO 31000:2018 establece principios fundamentales que guían la gestión de riesgos en las organizaciones:

Integración: La gestión de riesgos debe ser integrada en los procesos organizativos y decisionales en todos los niveles.

Diseño a medida: La gestión de riesgos debe ser adaptada a las necesidades específicas y contexto de la organización.

Enfoque basado en el contexto: La gestión de riesgos debe tomar en cuenta el contexto organizacional, incluyendo factores externos e internos relevantes.

Proceso sistemático y estructurado: La gestión de riesgos debe ser conducida de manera sistemática y estructurada, utilizando métodos y herramientas adecuadas.

Evaluación continua: La evaluación de riesgos debe ser continua y adaptativa, respondiendo a cambios en el entorno organizacional y condiciones externas.

Proceso de gestión de riesgos según la norma ISO 31000:2018

El proceso de gestión de riesgos según la norma ISO 31000:2018 consta de varios pasos interrelacionados que aseguran una gestión integral y efectiva de los riesgos dentro de una organización.

En primer lugar, se establece el contexto organizacional, incluyendo los objetivos, las partes interesadas y el entorno en el que opera la organización. Este paso es fundamental para comprender el marco en el cual se desarrollarán las actividades de gestión de riesgos.

Luego, se procede con la identificación de riesgos, donde se identifican y documentan los riesgos potenciales que podrían afectar el logro de los objetivos organizacionales. Este proceso es crucial para tener una visión clara de las posibles amenazas y oportunidades que enfrenta la organización.

Posteriormente, se realiza el análisis de riesgos, evaluando la probabilidad e impacto de cada riesgo identificado. Esta evaluación permite priorizar los riesgos según su importancia y establecer un enfoque estratégico en la gestión de riesgos.

El tratamiento de riesgos es el siguiente paso, donde se desarrollan e implementan estrategias para manejar y responder a los riesgos identificados. Esto incluye la mitigación activa de riesgos, la transferencia de riesgos a terceros, la aceptación controlada de ciertos riesgos o la evitación de riesgos cuando sea posible.

Finalmente, se establece el monitoreo y revisión continua de los riesgos y del proceso de gestión de riesgos en su conjunto. Es crucial monitorear la efectividad de las estrategias implementadas y revisar periódicamente el enfoque de gestión de riesgos para asegurar que sigue siendo relevante y efectivo en un entorno cambiante. Los ajustes necesarios se realizan para mejorar continuamente la gestión de riesgos y fortalecer la capacidad de la organización para enfrentar futuras incertidumbres con resiliencia y eficacia.

Una elección muy conveniente

La implementación efectiva de la gestión de riesgos según la norma ISO puede proporcionar una serie de beneficios significativos a las organizaciones.

Facilita decisiones informadas al proporcionar una comprensión clara de los riesgos y oportunidades para la organización, mejorando así la toma de decisiones estratégicas y operativas.

Minimiza la ocurrencia de eventos adversos y sus consecuencias, lo que reduce pérdidas financieras y operativas significativas. Esta reducción de pérdidas y costos contribuye directamente a la salud financiera y la estabilidad operativa de la organización.

Fortalece la capacidad de la organización para adaptarse y recuperarse rápidamente de crisis y eventos disruptivos. Mejora la resiliencia organizacional al permitir una respuesta ágil y efectiva ante cambios y adversidades.

Ayuda a cumplir con requisitos legales y regulatorios relacionados con la gestión de riesgos y la protección de activos. Garantiza que la organización opere dentro de los marcos legales establecidos, evitando sanciones y problemas legales.

Refuerza la confianza de stakeholders al demostrar un compromiso claro con la gestión efectiva de riesgos y la protección de los intereses organizacionales. Mejora la reputación de la organización al evidenciar un enfoque proactivo hacia la seguridad y la gestión responsable de los riesgos, lo que fortalece las relaciones con clientes, proveedores y la comunidad en general.